Para adquirir el libro NADIE SIENTE CON MI PIEL de Sandra A. González Saavedra (click abajo)



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Editorial Dunken - Librería on line

martes, 26 de marzo de 2013

PAUSA



 
Y caminar  cantando una canción,  y descalzarme,  y que se me vayan escapando los rulos rebeldes de la vincha que los sujeta,  y deleitarme con el viento refrescante y las nubes, y disfrutar de la tela de la pollera cosquilleando mis rodillas, y acostarme boca arriba a sentir como toda mi espalda se relaja contra el piso y reírme a carcajadas con la boca, con los ojos, con la cara, con el cuerpo y tomar jugo de naranjas recién exprimido y cantar con los hombros distendidos y jugar con los dedos de los pies.

Y cuando se termine la canción, darle play y volver a empezar.

martes, 12 de marzo de 2013

Sin porqué, el miedo...





Se comenta que yo me quedé un ratito colgada de tu risa antes de “verte” por primera vez. Se dice que vos pensaste que nunca me ibas a conocer. Y así empezó la amistad, nuestro primer puñado de días compartidos a la distancia. Montones de horas llenas de música y mates y libros  y una película que nos inventamos de a dos y una parva de detalles que nos iban a seguir reuniendo.

Algunas características de cada uno las habíamos vislumbrado antes, otro montón de particularidades las fuimos develando después. Con tiempo, con ratos compartidos en paréntesis del mundo, con chistes, con carcajadas, con mis rutas y bosques y tus encierros y luz artificial, con confesiones y alguna que otra lágrima, con tus pavadas exageradas y mis superpoderes, con abrazos nudo y rascadas de espalda, con poesías inventadas y pelis  desopilantes. Compartimos, nos compartimos, un racimo de días cada tanto y nos fuimos asomando a la vida de cada uno.

Nos acostumbramos a tenernos, nos regalamos ratos para extrañarnos, nos encontramos en cada uno de nuestros pensamientos. Tomamos helados, comimos lemon pie, cocinamos juntos, improvisamos sanguchitos, paseamos entre las piedras, cruzamos puentes y trepamos montañas, nos miramos mucho, nos espiamos gestos y reacciones, nos colamos entre los amigos y las familias, nos zambullimos, nos quisimos, mucho, tanto.

Pero claro, te tomaste tan en serio el trabajo de no enamorarte que no quedó ni una grieta para que yo pudiera sentirte. Nos dolimos, nos alejamos, nos incomunicamos… hablamos, nos disculpamos, nos perdonamos,  nos dimos un rato más de tregua, de changüí… Y ya ves, nos salió bien!
 Aquí estamos los dos lado a lado en este universo nuestro  que de tan lindo, (a veces), me asusta…

sábado, 12 de enero de 2013

Tiempos poéticos





Subo al auto, giro la llave, doy arranque y en mi cabeza se disparan las imágenes y las sensaciones de otro día, otro momento en que encendí el motor, cuando pasaban otras cosas, cuando pensaba en otros temas... hasta que el sonido de la  puerta me distrae y el recuerdo se adormece. Recorremos calles que conozco, esquinas que podrían recapitular tantos momentos de mi vida, rincones que cambiaron y otros que no variaron en lo más mínimo. Freno, cambio de lugar para abandonar el rol de conductor en un movimiento tan habitual que está completamente habitado de otros momentos. Revuelvo la cartera y cada papelito, cada birome, cada estuche de anteojos deja en mis dedos remembranzas de otros episodios que casi parecen de otra vida. Bajo en la misma panadería a pedirle los mismos bizcochos a la misma mujer que ya sabe qué llevo y en qué orden prefiero que estén en la bolsa y el aroma a pan cocido en horno a leña me convierte en nena otra vez. Vuelvo al auto, coloco un cd, canción tras canción tras canción, recuerdo tras recuerdo tras recuerdo…
Cada retazo de presente activa recuerdos, revive memorias, despabila remembranzas. Cuando me caí de la  bicicleta y quedó esta cicatriz en mi rodilla derecha, la primera vez que me sentí linda, la última vez que me sentí tan sola, el primerísimo primer beso, los que vinieron después, los basta, las penas, los abrazos de amigas, las charlas en ese banco, las horas de conversación por teléfono, la hoja de árbol que durmió en un folio de todo mi quinto año porque la había encontrado una gran amiga,  el pulóver colorado,  precioso, que me abrigó durante años, el primer gran papelón de mi vida, la lluvia por adentro y por afuera de mi cuerpo en esa tarde de despedida, las bailarinas de la vereda, los picnics, las salidas, la bendita noche en que finalmente esas sandalias me abandonaron y terminé la velada descalza, el pibe de los bombones dos corazones a la salida del sanatorio,  las calzas con camisas gigantes de principios de los noventa, mis pantalones rojos, las caminatas, las charlas, las horas de estudio, los caracoles del fondo del mar,  los globos de la memoria cerrando esa ceremonia, mi primer intento de construir futuro. Y cada situación de hoy y cada recuerdo de ayer, me llenan de ganas y de intriga y de antojos de mañana.
Es que algunos días los tiempos se superponen de manera increíblemente poética.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Antes del fin






A mis amigos, compinches de utopia,
escuderos de mi zurdo corazón,
tercos quijotes, tontos de la colina,
por la calle de la desolación.

A mis hermanos, mentirosos trovadores,
poetas y ladrones, vendedores de ilusión,
titiriteros, chiflados y cuenteros,
lunáticos, leprosos, en la era del color.

Esa brisa que respira en la ventana,
azul misterio que viene desde el mar,
a mi barrio, al sur, con su mapa de estrellas
titilando en las botellas de algún bar.

Los borrachos, tentempiés en la tormenta,
bebedores de quimeras que no logran despertar,
a la neblina que camufla a los amantes,
clandestinos que se besan en lo oscuro de un zaguán.

Por el mundo, que redondo da revancha
en cada esquina, dejándote levantar,
cuando una puerta va y se cierra, siempre hay otra
que está abierta, invitándote a volver a comenzar.

A los que saben que la fama es puro cuento,
un triste invento que mató a su inventor.
Los que rechazan el falso brillo del vento,
por el simple placer de decir no.

No ser feliz es el peor de los pecados,
como dijo un viejo mago, ya al borde del cajón,
por eso elijo recordar de dónde vengo,
disfrutar mientras dé el tiempo, que tomorrow never knows.

A los trenes que regresan de Sansueña,
con un blues del Darno, rojo ceibo en flor,
a los bordonis que me habitan allá lejos,
custodiando lo que el tiempo se llevó.

A mi Lucía y mi Celia, mis amadas hechiceras,
curanderas de cualquier dolor,
a mis libros y mis discos, talismanes,
espejismo que me ayudan a seguir siendo yo.

Por el mundo, que redondo da revancha
en cada esquina, dejándote levantar,
cuando una puerta va y se cierra, siempre hay otra
que está abierta, invitándote a volver a comenzar...

De Walter Bordoni

sábado, 17 de noviembre de 2012

NO QUIERO

No quiero morir de viejo
No quiero que la vida se canse de mí



No quiero que algún día
El espejo me pase factura de lo que no di.
Y no quiero morir en misa
Prefiero morir de risa en alguna ocasión
No quiero ser noticia
Por no haber estrenado nunca el corazón
Prefiero vivir y viajar con el viento
Prefiero morirme en algún orgasmo a destiempo
No quiero vivir de recuerdos elegantes
No quiero morirme sin haberme muerto antes
No quiero jugar a tu espalda
No quiero llenarme la boca de fidelidad
No quiero vivir en concreto
No quiero firmar un decreto de conformidad
Prefiero vivir sin respuestas obvias
No quiero abrigo cuando afuera hace calor
Prefiero cartas de amor sin novias
Prefiero novias sin cartas de amor
Prefiero vivir y viajar con el viento
Prefiero morirme en algún orgasmo a destiempo
No quiero vivir de recuerdos elegantes
No quiero morirme sin haberme muerto antes

De: Adrián Berra

Lo que me pasa es que este mundo no lo entiendo...



 Hay algunos que dicen
que todos los caminos conducen a roma
y es verdad porque el mío
me lleva cada noche al hueco que te nombra
y le hablo y le suelto
una sonrisa, una blasfemia y dos derrotas;
luego apago tus ojos
y duermo con tu nombre besando mi boca.
Ay, amor mío,
qué terriblemente absurdo
es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo,
sin tu latido.
Que el final de esta historia,
enésima autobiografía de un fracaso,
no te sirva de ejemplo,
hay quien afirma que el amor es un milagro
que no hay mal que no cure
pero tampoco bien que le dure cien años;
eso casi lo salva,
lo malo son las noches que mojan mi mano.
Aunque todo ya es nada,
no sé por qué te escondes y huyes de mi encuentro.
por saber de tu vida
no creo que vulnere ningún mandamiento;
tan terrible es el odio
que ni te atreves a mostrarme tu desprecio,
pero no me hagas caso,
lo que me pasa es que este mundo no lo entiendo.

De: Luis Eduardo Aute




Todos los espacios creativos, viajan conmigo, revueltos, en mi maleta...


jueves, 15 de noviembre de 2012

Regresión




 
 Quiero vivir un día como los cumpleaños de cuando era nena. Salir al medio del descampado, remontar barriletes, inventar cuentos, comer panchos, jugar a la escondida o a la mancha en cualquiera de sus variantes.
Quiero correr carrerita con mis amigos y ser ladrón o policía y viajar a universos paralelos a la velocidad de la hamaca o ensuciarme las rodillas jugando a las bolitas.
Quiero que mi única responsabilidad sea volver a casa con todos los dedos y comer el azúcar con forma de palomitas de una torta decorada por mi papá y reventar una piñata para empacharnos de caramelos y confites…

Tengo tremendos antojos de niñez y de sol.

martes, 13 de noviembre de 2012

3 de agosto de 2012


 
 
 
Empezá el día con sueño pero alegre, muy alegre. Cantá por los pasillos, bailá en la cocina, sonreíle a toda la gente que te mira desconcertada o risueña.

Preparate un café con leche, conversá con gente divertida de cualquier cosa, debatí sobre la duración de una relación sexual como si hubiese algo para discutir del tema, reíte mucho, sentate en el piso justo a tiempo para evitar el desmayo, seguí sumando gente a la ronda y picoteá algo entre chistes e indirectas rústicas. Pedí un permiso especial y conseguilo. Contené las ganas de hacer pogo en la puerta del hospital y terminá de armar planes para un racimo de días no tan próximos pero, por suerte, para nada lejanos. Recibí un par de mimos hechos palabras y correspondelos lo mejor posible. Cumplí con todo lo pautado y no te sientas culpable por hacerte la rata al trabajo, porque hoy, de verdad, amerita.

Viajá rápido, llegá un poquito antes, esperá un ratito haciéndote eco de los nervios ajenos, acercate a la puerta cuando alguien de la  mesa examinadora llame para dar respuesta… Agradecele al mundo por esa sensación maravillosa de que el cuerpo te quede chico para contener tanto orgullo. Mirala, tan linda, tan muñeca de porcelana y disfrutá de ser parte de esa vida y de ese momento magnífico en que una persona por la que darías la vida termina una etapa de la mejor manera posible. Subite al auto y dedicate a llamar a varios amigos para que, de alguna manera, puedan estar ahí.


Encontrate con toda ese gente que no veías hace rato, renacé en ese abrazo, paseá otra vez los ojos por ese lugar que te hace tanto bien a la salud, al cuerpo, al ánimo. Sonreí grande, conocé gente copada, asombrate de ser una amiga de toda la vida, conversá con gente nueva como si ya se conocieran, sorprendete por una salida rarísima de alguno de los integrantes, volvé a sonreír cuando alguien te pregunte ¿vos sos locutora?, arreglá una cena para lo antes posible y salí a la calle después de otro abrazo y volvé a casa.

Alegrate hasta los talones por un gesto imprevisto y, a la vez, esperable nacido del puro orgullo de otra persona, hacé un brindis en honor a la doctora, servite una porción de pizza y sentate a reconstruirte en la charla, en la cerveza, en el rato de fiesta de entre casa.

¡Algunos días son tan importantes que hay que concentrarse con énfasis para rescatar todos los detalles!!!
 
 
 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Viajar ligero







Siento que cada día que pasa es más ligero mi equipaje, y está bueno que así sea.

¿Para qué arrastrar tras de mí pesadas cajas de pasado cuando puedo apilar montones de presente y regocijarme en ello?

El pasado está por allí, en algún lugar y no reniego de él.  Es el que me hace ser quien soy hoy,  pero llevarlo a cuestas como agobiante  mochila no suma, no aporta… Viajar ligero por la vida es mi consigna.  Con grandes espacios internos para que entre lo nuevo,  lo que nos hace crecer y explorar nuevas instancias de nuestro propio ser en constante cambio y evolución.

¿Vamos? 
¿Te animás a desprenderte de las cajas pesadas de pasado y cargarte en cambio de novedosas pilas de presente continuo?  Quién te dice, por ahí tenés suerte y el presente se convierte en perfecto!!!

martes, 30 de octubre de 2012

De él aprendí...






El valor de la palabra, la importancia de decir lo que se piensa y hacer lo que se dice, la fuerza del empeño, el alcance de la constancia, la solidez de las ideas seleccionadas, la dignidad que da el trabajo, el valor de escuchar, la fuerza para opinar, el aval de la memoria, la entereza de la verdad, la tranquilidad de buscarnos nuestros lugares, el respaldo de un hogar, el empuje de los objetivos más allá de uno mismo, el encanto de aprender y el valor de saber.

De mi padre heredé genes pero, fundamentalmente, compartí historia, descubrí criterios, incorporé conceptos. No todos los que él tuvo para enseñar pero muchos de los que me hacen esta persona que soy.
Pero de todas las cosas, lo mejor es que recibí amor.

Toneladas de amor disfrazado de maníes con chocolate, de horas de viaje, de paisajes impagables, de frutas bajadas de los árboles, de piedras sacadas del fondo de los ríos y los lagos, de botes y remos, de cañitas de pescar improvisadas y lombrices y mojarritas, de libros y música, de espacio, de respeto por las decisiones propias y ajenas,  de explicaciones válidas para cada opción, de charlas y debates, de enojos y discusiones, de cosquillas en los pies para despertarme, de tostadas con dulces de leche,  de chacareras cantadas y bailadas, de zambas con su voz amada, de pensar y descubrir secretos en las letras de las canciones y abrazos con espaldas rascadas y películas frente a la tele con cerveza y maníes y tantas, tantísimas otras cosas que llenaron nuestros ratos juntos a lo largo de todos los años que compartimos… (¡Cómo te extraño papá!)