Para adquirir el libro NADIE SIENTE CON MI PIEL de Sandra A. González Saavedra (click abajo)



Para adquirir el libro NADIE SIENTE CON MI PIEL de Sandra A. González Saavedra (click abajo)


Editorial Dunken - Librería on line

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Vamos?



Te invito a VIVIR!

Trepate a mi urgencia ocho cilindros y corramos las cortinas que oscurecen las ventanillas de la alegría.

No hace falta equipaje. Dejá en tu casa las vendas de ciudad que lesionan ilusiones y cercenan fantasías, traé en cambio la linterna de la imaginación para que cuando caiga la noche nos ilumine el camino a ese bosque de sensaciones que buscamos en sueños y las alarmas de la madrugada nos arrebatan diciendo que ya no es hora de soñar…

Quiero mostrarte el mundo con ojos nuevos, morir a lo conocido y renacer al desconcierto del no saber. A pisar el territorio del asombro y la sorpresa. A que saborees mi piel y me alimentes con la tuya. A dejar que los sentidos sientan sin prisa.

Enterremos para siempre a la urgencia y demos rienda suelta a la maravilla de vivir en la inopia.

Volvamos a empezar, pero esta vez desaprendiendo, que lo que vos y yo hemos vivido no son cadenas, ni lastra huesos, ni sepulta ideas, aunque mutila esperanzas y mata optimismos….

¿Vamos?!!

Trepate a esta ternura de locos que hay en mí * y volemos juntos al lugar donde habita el olvido…**


* A. Piazzolla ** J. Sabina

2010 copyright © derechos Reservados

martes, 23 de marzo de 2010

Mamá





El sol brilla espléndido e incitante en un cielo azul profundo. Empiezan a caer de los árboles las primeras hojas del otoño y junto con ellas, gordas lágrimas de mis ojos…
Miro las callecitas queridas que ya nunca te verán pasar caminando elegante y ágil, inmersa en tu propio universo de ideas y recuerdos, y el corazón se me hace chiquito de tanto dolor.

¡Cuánto te extraño mamá!

El Sr. Del tiempo quiso que el tuyo se detuviera para siempre apenas comenzado el último día del año, cuando aún te quedaban tantos caminos por explorar y tanto goce por sentir al cabo de cada nueva caminata.

Veo tu sonrisa dulce y esa luz especial en tu mirada al regresar a casa luego de un par de horas de solitario vagar por las calles de tu barrio, ese que viste crecer y cambiar y que tanto querías.
Luego, respirás profundo, tomás una fruta y te sentás en tu reposera blanca en medio del jardín trasero, rodeada de cientos de plantas y flores cuyos nombres conocías de memoria y que jamás pude recordar a pesar de tus esfuerzos por enseñármelos.

¿Cómo podía imaginar que ese jardín casi mágico iba a ser un día tu última morada?
¿Cómo pensar que la sombra del paraíso aquél que plantaste con tanto amor tres décadas atrás iba a cobijar las cenizas en que se convirtió tu cuerpo inerte?

¡Cómo duele tu ausencia mamá!

¡Cómo llora mi alma mientras mis ojos te buscan en cada rincón de tu jardín!
Sé que estás ahí, en cada nuevo brote que con la felicidad pintada en la cara me mostrabas orgullosa cuando te visitaba; sé que estás en el césped que alfombra la tierra y en esa enredadera que tapiza las grietas del paredón añoso.
Pero, ¿sabés qué? No me alcanza, yo necesito tus manos entibiando las mías siempre frías, tu boca besando mi tristeza y el olor de tu piel perfumando mi soledad.

¡Qué vacío tan grande ahueca mi ser!
Nunca estuvo tan sola mi soledad…

2010 copyright © derechos Reservados

miércoles, 3 de marzo de 2010

Decir adiós





Llegada al punto en que mis alas caen bajo el peso del equipaje, tomo conciencia que es hora de desprenderme de él, que el viaje del vivir vale más que la pesada mochila de recuerdos que me atan.

Que el pasado fue bello pero el presente lo es más y para continuar es necesario viajar ligero. Que decidir no es fácil y elegir lo es menos.

Que desprenderse no significa olvidar ni pretender que no sucedió.

Es aceptar también que las fuerzas no son las de antes, que la larga travesía ha dejado su impronta indeleble en mi cuerpo y en mi alma.

Es el momento de decirle adiós a los objetos, a los muebles, a los colores y gestos, a los portarretratos que acumulan polvo y no miro nunca, a los olores que me retienen prisionera de una ilusión.

Y ese adiós me brota con miedo, porque los adioses, aunque buscados y premeditados siempre asustan, porque al igual que a la oruga que rompe la crisálida para salir al mundo, dejar atrás las pesadas mochilas llenas de pasado que hoy lastran mis alas, me duele…

Pero más miedo me da el vivir muriendo, el ver pasar la vida sin dejar que me roce siquiera en un absurdo afán de evitar el dolor, como si el dolor no fuera parte del vivir

Y hoy, yo elijo VIVIR!

2010 copyright © derechos Reservados


Él




Él, de andar tranquilo,
de mirar sosegado y paciencia infinita,
parece acomodar toda la calma
en sus manos y en su hablar.
Él, que todo guarda en su interior, que amanece lunas y anochece soles.
Él, callado y tímido como el que más
pero de tan profunda sensibilidad…
Él, de fingida frialdad;

un océano de lava corre por sangre

pero puede quemase entero guardando
su tristeza entre las sombras.
Él, silencioso observador
de gestos y miradas
todo lo atesora en su memoria

mas no puede expresar
lo que anida en su alma.
Él que puede escribir mil palabras graciosas

pero le es tan difícil pronunciar un te quiero.


Él que nada pide, nada pregunta ni nada exig
e…


2010 copyright © derechos Reservados

lunes, 22 de febrero de 2010

Me interesa y no...





No me interesan tus medidas, ni tu peso, ni tu estatura, pero te doy mis tesoros guardados a cambio de tus pensamientos en tus horas venturosas y en esas que no lo son tanto.

Me importa un pito si tu pelo se cae a mechones mientras dormís pero quisiera saber si sos capaz de estar a solas con vos mismo y pasarla bien, si has vuelto en sueños a los lugares felices de tu infancia y al despertar descubriste húmedos tus ojos y un - ¡cómo te quiero mamá!- te estrangula la garganta.

Me da lo mismo que sepas bailar y cantar, pero es fundamental que puedas reírte de vos mismo y jugar y volar con la imaginación y volver a ser niño.

Que tus piernas se comben o tu panza abulte ostentosamente bajo las camisas me es indiferente, pero me llega a los huesos la ira infundada, la mirada esquiva, las medias palabras, el doble discurso, la mentira solapada.

Si tenés mansiones o tan sólo un catre con colchón añoso no me mueve un pelo, pero una sonrisa en medio del pánico o el desasosiego me sacude tanto y me moviliza como a otras mujeres un collar de perlas o un anillo de oro o un descapotable importado.

Muero por saber si te has encontrado con tus fantasmas del pasado y has podido derrotarlos, si te animarías a hacer un tonto de vos mismo por amor, si te podés dejar envolver por el éxtasis que provoca la música que amo y si medís tus logros en alegrías y frustraciones más que en monedas ganadas.

Quisiera saber si podés enfrentarte al dolor…

(A l dolor tuyo y mío sin poder modificarlo ni hacer nada para alejarlo….)

Quisiera saber si podés enfrentarte al amor….

(Al amor mío y tomarlo y entregarte a él sin pensarlo…)

Quisiera saber si podés ser feliz a pesar de las burlas, de los dedos que señalan, de las apariencias y de las miradas.

Si en tu mundo caben los arco iris, las tormentas y las noches estrelladas….

Si la luna llena te sensibiliza y si el mar que ruge te encoge el alma.

Si el llanto de un niño te deja menguado.

Si el canto de un pájaro te mueve a imitarlo.

Si las multitudes te espantan tanto como te seduce el silencio y la soledad.

Si hallás la calma mirando a los ojos de esa que amás, si encontrás el principio y el fin de tus preguntas sin respuesta cuando te devuelve a cambio de tantas palabras tan sólo una sonrisa plena.

Quisiera saber si morirías por un sueño, si un ideal es tu eje y la paz tu meta.

Y si has comprendido y aceptado que no es lo mismo estar vivo que VIVIR!


2009 copyright © derechos Reservados

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Me habla de vos tu piel



Me habla de vos tu piel…
Me arrulla…

Entonces me refugio en ella y anido mis deseos inocentes de ternura y amparo y esos otros perversos que sudan pasión en noches de escarcha.
Entierro mi nariz curiosa en esa porción que queda a mitad de camino entre tu oreja y tu hombro y te huelo el miedo que te vuelve torpe e indeciso.
El roce de mi pecho desnudo contra tu espalda agita las defensas que te amurallan el alma.

Y tu piel me habla….

Me cuenta de soledades viejas, de angustias nuevas, de sueños estrangulados y fantasmas amortajados.

Mis dedos golondrina te recorren el camino cielo que baja por tu vientre, se eriza el vello suave y se erecta irreverente el tallo de vida que me abisma y me pierde…
Se conjugan tu verbo y mis ansias y nuevamente es tu piel quien me habla…

Entonces le di permiso de hacer y deshacer en mí lo que quisiera. Hice un pacto con ella de noche y desnuda.
A la luna le rogué que fuera cierto tanto esfuerzo solitario por escalar esas paredes que me llevaran a algo parecido a la felicidad.

Desperté de nuevo hoy por la mañana. Estaba sangrando - y no había luna y aún no era el tiempo…

2009 copyright © derechos Reservados

martes, 24 de noviembre de 2009

Todo se puede olvidar




El tiempo se detiene.
Se crea un no-tiempo inverso. Y la realidad se distorsiona en la lágrima que se escapa por el ojo izquierdo.
Entonces decido desaparecer.

Desaparecer...


Todo se puede olvidar.
Me estorba la memoria.

Todo duele y llega hasta donde nosotros dejemos.

Desaparecer.


Hay algo muy fuerte que me empuja a la Soledad.

He sido verdugo de mis emociones mucho tiempo. Meses, años, ¿quién sabe?

Pero entonces veo el fénix. Abro los ojos y lo miro directamente.

Los sentidos intentan distraerme. Intentan dejarme el ritmo sincopado.

Derrocha belleza que impregna los aspectos de la vida cotidiana.


Busco una expresión escueta a golpe de porqués.
Somos audaces al buscar la realidad más íntima y emocional, abrazos sin reloj. Besos sin tiempo... Cosas que se deben ver al cerrar los ojos. Entonces todos los cuadros quieren salirse de sus marcos. Fuera. Lejos de las asfixiantes realidades. De los noes y los síes.

Entonces sintetizo: cada quien puede ser fénix, incluso yo.


2009 copyright © derechos Reservados

jueves, 22 de octubre de 2009

Naufragando en las distancias




Pudimos haber nadado océanos, pero no lo hicimos. Era más sencillo dejar que todo transcurriera
Pudimos al menos haber tratado de materializar nuestros sueños, que no necesariamente tenían que ser compartidos, ni siquiera el mismo sueño… pero nos dejamos llevar por las manos del destino.

En algún momento se me ocurrió que nuestras coincidencias se entrelazaron por sí mismas, pero luego comprendí que uno es capaz de diseñar sobre la marcha el camino.
Pudimos haber suspirado al unísono mirando interminables puestas de sol frente al río. Pero fue más fácil ni siquiera intentarlo.

Somos seres capaces de concretar nuestros más locos proyectos, pero más capaces de dejarnos abrazar por la apatía.
Imaginar no es complicado, pero volar requiere esperanza y nadar océanos requiere osadía… En un comienzo el rumbo es incierto, no basta la razón, el discernimiento. Pero la capacidad humana de amar no tiene límites y todo lo sabe y todo la da y todo lo acepta, y es en ese juego maravilloso que se da entre la razón y el sentimiento donde el rumbo se torna cierto, donde encontramos el camino, donde hallamos refugio.

¿Qué habrá pasado? ¿Qué aconteció en ese tiempo? ¿Era tan grande el abismo? ¿Faltaba mucho camino por recorrer antes del último encuentro, o del primer encuentro? Son muchas preguntas, lógicas o no… creo que no importa. Están allí; es lo que cuenta.


Pudi
mos muchas cosas. No lo hicimos.

No reclamamos nuestra metamorfosis, no luchamos por ella. Cada uno lo intentó solo cuando en realidad podíamos transformarnos juntos. Estábamos preparados para emprender un camino de cambios, no libre de batallas, pero sí plagado de consuelo mutuo.


Nadie garantizó que fuera fácil, y requiere de sus propios nutrientes para poder “ser”. Pero nos ganó la apatía… o tal vez la comodidad que confiere el lugar seguro en que cada quien está ubicado, claro, debería aclarar, “cobardemente” ubicado.


Pudimos haber nadado océanos, volado a galaxias cercanas o lejanas. No lo hicimos.
Nos quedamos en cambio, naufragando en las distancias…

2009 copyright © derechos Reservados



domingo, 18 de octubre de 2009

Una vez más...

-->
Es sal, y viento, y espuma marina…
Es campo yermo y eterna sombra…
Es sepulcro y vacío,
Y es soledad: tan mía y tan sola
Y estas ganas terribles de llorar…

miércoles, 14 de octubre de 2009

Me llevaron mis pies...



Pienso que las manías que acumulamos día a día nos pintan de cuerpo entero. El paso del tiempo resuena como pisadas y aumenta el cansancio de mis gestos. Pero he optado por descoser la pena y tristeza de mi voz. No quería que mi ropero estuviese lleno de caretas, así que abrí una bolsa de basura y comencé a llenarla de sentimientos amortajados que congelaban mi alma. Quería sentirme libre, como vos, y cortar las amarras para poder por fin; hacerme a la vida.

Me asusté un momento, pero ya no tengo miedo. Ahora puedo formar nuevos conceptos aunque la materia gris de mi cerebro se esté secando porque bebí de más, o abusé de las pastillas, me despellejé las manos, codos y rodillas, entré en el baño equivocado y le sonreí al hombre que me miraba desconcertado.

Ya ves, el paso de los golpes me desdibuja por dentro, pero siempre podés perdonarte a vos misma y las venas de las sienes aún permanecen sujetas con elásticos. Son invisibilidades que se repiten cada cierto tiempo. Antes teníamos ojeras de leche y cuando se cayeron, vinieron las permanentes e intensas producidas por el insomnio y el estrés que en el trayecto nos vamos encontrando. Quizás por eso hoy me sentía fea o porque había perdido mi corazón y tuve que pintarlo en un papel.

Para no pensar en ello me entretuve viendo de nuevo tus videos y, en ese centelleo de música y pogos frenéticos, comencé a escribir mentalmente un texto tan largo que tuve que recitar con rapidez para no olvidarlo antes de llegar a la compu y pudieras entenderme, porque lo mío parece a veces que son escritos de ruidos y heladeras. Sé que a muchos les falta el punto de sazón porque suelo ser exagerada a la hora de escribir si bien creo que, al final, todo reside en media docena de palabras. El resto no dice nada o quizás demasiado…

Pero, resumiendo; había un arrastrar de sentimientos y pisadas y, caminando, me llevaron mis pies hasta tus palabras…


2009 copyright © derechos Reservados

martes, 13 de octubre de 2009

Quizás...




Siempre hay esperanzas sujetas con pinzas, el polen en el aire, la locura y la lucidez; el color que tienen los árboles en esta época del año, desodorantes de ambiente, las plazas, los gorriones y las esperas para que el semáforo se ponga en verde.


El torbellino de ideas, la vorágine de sentimientos que no encuentran su cauce y esta loca manera de sumar dos más dos y encontrar que jamás el resultado es cuatro.


La falta de espacio a veces me tiene vagando por la noche entre calles y, a lo mejor es lo preferible (quizás son terapia de muchas cosas)
Si te digo que las palabras ya no me dan miedo (al menos ahora mismo no), que voy sin darme cuenta del tiempo, o si te confieso que a veces extraño los avioncitos de miga de pan que se han perdido por el camino (qué le puedo hacer).


Sí, quizás estoy sudando la gota gorda porque los días parecen un ovillo y voy sumando noches, restando sueños o porque no quiero llegar, sólo caminar… Con tantos años vividos sigo perdida, con eyaculaciones precoces de proyectos y delirios que arrastran todas las cosas buenas; sigo pensando que mi manera de ver el mundo y la gente pueda ser tan sólo un arrítmico vaivén de hamaca y que, en caso de ceguera profunda, me choque y caiga de bruces en contra de la realidad.


Pero hoy, aunque la realidad circundante sea de insomnio, miedo, angustia o de aquellos instintos contraproducentes, te digo que podés hacerle el amor a tu amiga Duda, que yo me voy de fiesta con mi adorable Espera. Porque aunque tal vez en el tiempo me consuma y sea humo sobre humo, hoy sigo aquí; porque el horizonte me inquieta casi tanto como el mar embravecido. Porque menos es más o quizás tan sólo, como dice Serrat, porque hoy puede ser un gran día!!!


2009 copyright © derechos Reservados