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Editorial Dunken - Librería on line

domingo, 23 de agosto de 2009

Mis formas extrañas...


A veces el corazón se queda oprimido por el silencio que lo envuelve.

Son pocas las veces en las que hablo del interior al exterior porque cargo un peso insoportable cosido a mi boca, el dolor de tanta indiferencia y frialdad que va y viene según el humor del día que te toca vivir la cose apretadamante con cada nuevo silencio que me imponés.

Pensaba que todas las pasiones que cada tanto nos unen derribaban muros, pero quizás estaba equivocada.


Vos seguís caminando por la vida, como siempre, y yo estoy cansada de sentir las pérdidas del Ser, de mí misma. De mis formas extrañas de decir tequieros y noteolvidos. De enredarme en mi propia sustancia de miedos que me deja pequeña y torpe frente a vos.


La visualización anatómica de dos cuerpos me apabulla cuando imagino más que besos híbridos haciendo garabatos en tu piel, genera una conmoción extraña en todas mis vísceras y palabras tontas que flotan en el espacio de mi boca. Llegada a este punto suelo dar patadas y dejar algunos sueños rotos, pero tu nombre es un nudo en mi pecho y ya no se ni donde estoy parada.

Se muy bien que todos tenemos impulsos que no se pueden medir con electrocardiogramas, que salgo del letargo de un golpe cuando colmás la fuente de mi inspiración y sudo tu sudor, y lloro tus lágrimas.
Quizás por eso ahora, después de haber probado el roce de tus poros, las ideas se me diluyen.


En momentos te leo y es como escucharme a mí misma. Me entra un cosquilleo en las rodillas que se eleva hasta mi nuca, entonces abro un documento de Word y dejo el cursor parpadeando sobre el blanco de la hoja imaginaria, agarro los chicles de menta e intento distraerme haciendo globos. Es mejor eso que acabar tomando el frasquito de pastillas. Pero me resulta extraño. Sabés que suelo hablar hasta por los codos y ahora… apenas se como continuar escribiendo un mensaje de texto en el celular que son menos palabras. Escribo y borro de manera compulsiva. Pero luego doy marcha atrás y pongo lo primero que pasa por mi cabeza. Es que de tanto conocerte hay veces en que te desconozco por completo...


Mierda, qué lío. Creo que últimamente actúo por impulsos. Ya no los controlo. Me cansé de hacer el papel de mi propia censora. Nosotros elegimos ¿no? Por eso poco a poco el eje alrededor del cual me muevo se encuentra en otra parte que no soy yo misma, (se ha trasladado a vos), escribo palabras sin vértebras y no hay huesos que sostengan estas letras que ya no ensamblan. Intento ponerle sonido a lo que no tiene palabras y palabras a lo que no ha sido dicho, pero ni siquiera sé como terminar un texto.
Quizás sea más sencillo de lo que creo y sólo deba dejar que fluya todo hacia fuera. Eso no es malo ¿no? Tal vez sea es mejor así...

No lo sé. Pero he olvidado completamente cómo suena un te amo.

2007 copyright © derechos Reservados


1 comentario:

María Laura dijo...

TE LEO Y TE VUELVO A LEER,
UNA Y OTRA VEZ Y ME QUEDO,
ASI...
SIN PALABRAS!!!
GRACIAS,SAN,
UN ABRAZO,
LAU!